Los seres humanos nacemos con la capacidad de juzgar nuestros propios actos, sabemos cuando estamos haciendo algo bueno y cuando estamos haciendo algo malo. Pero, si no escuchamos la voz de nuestra conciencia, corremos el riesgo de que esta deje de reaccionar ante nuestras acciones. Cuando eso sucede, simplemente nos hacemos insensibles y no nos importa lo bien o mal que actuemos.
Por eso nunca calles a tu conciencia, bien entrenada puede ser de gran ayuda.






