Para muchos es difícil mantener en alto a nuestra amiga la autoestima, generalmente nos hacemos una imagen de nosotros con cada logro que poseemos, con cada cosa que creamos, pero siempre está ahí lo que tememos, la crítica despiadada de las personas. Aquel juicio que se hacen de lo que ven y que con una simple mueca en la cara logran hacer que todo lo bueno que hemos imaginado se venga abajo como si de una obra en demolición se tratara.
Casualmente y como si estuviéramos preprogramados, solo creemos en las peores críticas, en las cosas negativas que otros dicen de nosotros. Y no es por modestia que cuando nos señalan alguna cualidad negamos poseerla, sin embargo, cuando se nos pide describirnos, por increíble que parezca, aparece una larga y casi infinita lista en nuestra mente de defectos que parecería como preparada mucho tiempo antes.
Sin embargo, por más duras que las opiniones sean, en ocasiones pueden dar un giro inesperado. Cuando menos lo esperamos las críticas son favorables, tanto que no lo imaginamos, y pese a ello seguimos sin creerlo. Pero qué sería de la vida sin que nadie nos señalara nuestros errores, sin duda mejoramos gracias a ello.
Y aunque todo salga bien, de pronto descubres que no es lo que los demás digan de ti lo que te importa, sino la crítica que puedas construir de ti mismo.

RSS - Posts





