Dar el primer paso siempre es un problema, quizá más para unos que para otros, pero, ese es mi caso.
Saber que se puede tropezar en el camino no es algo que deba detenernos… ¿no crees?
Un diario más en la Red
Dar el primer paso siempre es un problema, quizá más para unos que para otros, pero, ese es mi caso.
Saber que se puede tropezar en el camino no es algo que deba detenernos… ¿no crees?
¿Cuánto tiempo toma forjar una amistad?
No lo sé, lo que si tengo claro es que, poco tiempo es suficiente para encariñarse con las personas que lo valen.
¿La distancia es un obstáculo para la amistad?
Tampoco tengo la respuesta, todo depende. No se si con el tiempo cambie, no sé si la distancia afectará, no tengo claro si es solo una etapa y mañana nos hemos de separar, pero lo que siento, lo que siento ahora, es real.
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Por lo general nuestra vida esta construida a base de sueños e ilusiones, aquellas que le dan sentido y nos permiten seguir cosechando frutos y beneficios personales. Aquellas metas tras las que vamos y que nos mantienen vivos, con un objetivo claro en la vida y con ganas de seguir esforzándonos hasta alcanzarlas.
Esos sueños pueden ser muy variados, desde poder comer un gran trozo de pastel en el día, hacer un nuevo amigo, aprender un idioma nuevo, convertirte en un gran bailarín, ayudar a los demás, etc. Cada quien escoge hacia donde ir, las decisiones son muy respetables y loables pues cada quien posee sentimientos y circunstancias diferentes. Sin embargo, llega el momento en el que descubres que aquello con lo que soñabas ya no existe. No tienes la capacidad de alcanzarlo, está tan lejos que nunca llegarás por más esfuerzo que realices, no depende de ti.
Y ahora, ¿Qué harás? Hacia donde ir si no sabes donde estás. A quien recurrir si estás solo… Qué difícil es esto de la vida, nunca se puede tener todo, tienes que escoger y cuando lo haces no tienes por que voltear atrás. Sigue adelante y no te detengas.
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Tomar decisiones es cosa que hacemos todos los días, unas pequeñas y quizá de importancia nada relevante, como cuando nos levantamos de la cama por la mañana y ni siquiera nos detenemos a pensar qué pie pondremos primero en el suelo; a no ser, claro está, que sufras de alguna especie de trastorno compulsivo (Supondré que no
). Son cuestiones que afrontamos todos los días: la ropa que nos pondremos, lo que cocinaremos, la hora a la que comeremos. Asuntos que muchas veces están ya programados en nuestra rutina diaria que llega un punto en el que solo los llevas a cabo sin meditar en ello.
Sin embargo, existen otras tan trascendentales que son capaces de cambiar por completo nuestro modo de vivir y que, si no estamos atentos y prestamos atención, podemos toparnos con sorpresas muy desagradables. No se presentan todos los días, pero cuando lo hacen nos encontramos frente a frente con una prueba que tenemos que superar, sí, una prueba… Nuestra capacidad de saber elegir.
Sería muy sencillo esperar a que otros decidan por nosotros pero, qué pasaría si lo que alguien decidió por ti no es precisamente lo apropiado, ¿quién sería responsable de la las consecuencias? Lo lógico es pensar que nosotros somos responsables de lo que hacemos y resulta interesante el hecho de que de toda experiencia, por muy mala que esta sea, aprendemos algo que nos ayudará a enfrentar situaciones posteriores. Así que bueno es poder tomar nuestras propias decisiones y aprender de lo que resulte de ello.
Madurar es un proceso largo que exige paciencia y mucho entrenamiento, decidir por uno mismo es la clave.