Por lo general nuestra vida esta construida a base de sueños e ilusiones, aquellas que le dan sentido y nos permiten seguir cosechando frutos y beneficios personales. Aquellas metas tras las que vamos y que nos mantienen vivos, con un objetivo claro en la vida y con ganas de seguir esforzándonos hasta alcanzarlas.
Esos sueños pueden ser muy variados, desde poder comer un gran trozo de pastel en el día, hacer un nuevo amigo, aprender un idioma nuevo, convertirte en un gran bailarín, ayudar a los demás, etc. Cada quien escoge hacia donde ir, las decisiones son muy respetables y loables pues cada quien posee sentimientos y circunstancias diferentes. Sin embargo, llega el momento en el que descubres que aquello con lo que soñabas ya no existe. No tienes la capacidad de alcanzarlo, está tan lejos que nunca llegarás por más esfuerzo que realices, no depende de ti.
Y ahora, ¿Qué harás? Hacia donde ir si no sabes donde estás. A quien recurrir si estás solo… Qué difícil es esto de la vida, nunca se puede tener todo, tienes que escoger y cuando lo haces no tienes por que voltear atrás. Sigue adelante y no te detengas.
